15 noviembre 2016

III Maratón Santa Cruz de Tenerife, crónica

Mientras hago tiempo para bajar a la carrera facebook se encarga de recordarme que justo hace 5 años corrí la Media Maratón de Santa Cruz. En aquel momento esa era mi segunda media maratón y el objetivo era mejorar la marca obtenida unos 6 meses antes en mi debut en La Laguna. Objetivo que conseguí con un tiempo de 1h:44:58.

Han pasado 5 años y lo curioso es que busco una marca similar aunque por motivos bien distintos. En ese momento el objetivo era bajar de 5min/km y en esta vez es para usarlo como test de si puedo intentar atacar una marca de entre 3h:45 y 3h:50 en la maratón de Sevilla del próximo 19 de febrero.

La carrera empieza con 15 minutos de retraso y como es normal salgo mal colocado y los primeros 500 metros son algo complicados. Cuando veo que puedo empezar a adelantar aprieto un poco para dejar el ritmo medio algo por debajo de 5 el km. El objetivo a partir de ahí es mantener ese ritmo toda la carrera. O sea, en vez de optar por mantener un esfuerzo constante durante toda la carrera optó por mantenerme por debajo de 4:55 pase lo que pase, o en este caso, sea el desnivel que sea.

La carrera se divide en tres tramos, un tramo urbano de 7km, otro en el abandonas la ciudad y vas rumbo a la Playa de la Teresitas y el ultimo en el que vuelves a la ciudad. Termino el primer tramo sin estar cansado aunque reconozco que pensar en lo que me queda por delante se me hace muy pesado, sobre todo viendo el calor que hace. Decido no pensarlo mucho y simplemente corro, ya que al fin y al cabo esto es solo un entrenamiento. En todos los avituallamientos para a beber algo e incluso en uno como algo. El calor aprieta y cada vez cuesta más mantener el ritmo. En el kilómetro 19 empiezo a aflojar y ese kilómetro se me escapa por encima de 5. Los dos siguientes kilómetros con mucho esfuerzo salen a buen ritmo y logró entrar en meta con un tiempo neto de 1h:42:51.

Objetivo cumplido con más esfuerzo del que pensaba inicialmente, pero que me vale como base para el objetivo de acercarme o rebajar las 3h:50 en mi próxima maratón. A partir de aquí ya no habrá más distracciones y me centraré en el plan para Sevilla.

Nos vemos en la edición de 2017...

04 noviembre 2016

Brussels Marathon, crónica

Un mes después de haber corrido mi cuarta maratón creo que va siendo hora de escribir la crónica,
aunque antes creo que es mejor resumir el plan en su segunda mitad.


Mientras que en la primera mitad todo fue bastante rodado en la segunda mitad todo fue de mal en peor. Las 8 semanas finales de plan cayeron en plenas vacaciones veraniegas y encargar los entrenamientos con las vacaciones de los niños fue muy complicado, tanto que empecé a saltarme días de entrenamiento para luego entrenar 3 o 4 días seguidos, saltándome totalmente los descansos. Empecé a notar que no recuperaba, y con razón, hasta que un día me levante con muchos dolores en la tibia, tobillo y planta del pie. Aguante las molestias dos entrenamientos y luego no me quedo más remedió que abortar una salida de 32km en el km 15. A partir de ahí 5 días de descanso y cambie series y salidas tempo por rodajes aeróbicos para castigar menos a mi dolorida pierna. Pese a todo el cardio iba cada vez mejor así que, seguía ilusionado con cumplir el objetivo. La semana de la carrera la pasé en Bruselas, haciendo turismo y bebiendo alguna que otra cerveza y donde solo pude hacer una salida para comprobar que el cardio iba perfecto, pero el tobillo y el cuadriceps llegaban tocados a la carrera.



Crónica
La carrera tiene un perfil endiablado y eso me hacía dudar sobre si ir a mi ritmo (entre 5:30 y 5:40) o fiarme de alguna liebre. Finalmente decidí seguir a la liebre de 3h:59 porque antes de la carrera vi que no iban a seguir un ritmo constante ya que con tanto sube baja es imposible.

La carrera empieza muy puntual y con una temperatura ideal, en torno a 12 grados. Para mi toda una novedad, ya que a menos de 20 grados no había corrido antes una maratón. Desde el primer momento el tobillo y el cuadriceps me molestan y así seguirían hasta el final de la carrera, nunca paso de molestia a dolor, pero si que fue de menos a más. Lo que dijeron las liebres se cumplió, lo mismo salía un kilómetro a 5:23 que otro a 5:45. Está claro que lo mejor es ir a un ritmo constante pero eso funciona en una maratón plana pero cuando el desnivel final va a salir en torno a 300m hay que tener cuido con el desgaste en las subidas (lo que gastas en la subida no lo recuperas en la bajada)

Una crónica de maratón suele estar llena de épica pero este caso nada más lejos de la realidad. Temperatura muy agradable (terminamos en torno a 18 grados) y unas liebres que se sabían el recorrido a la perfección y sabían donde aflojar y donde apretar eran un duo difícil de superar. Llegué a la media maratón bien de fuerzas y con las pulsaciones como había planeado así que todo estaba bajo control. En el 25 un molestia en la pierna derecha me empezó a mosquear ya que era molestia muy parecida a la que te da antes de que aparezca "el pinchazo". Como es lógico a partir de ahí iba muy tenzo porque un pinchazo hundiría la carrera. A partir de 21 me dieron muchas ganas de apretar y adelantar a la liebres ya que veía bien de fuerzas pero logré controlar las ganas.

Todo fue de lujo hasta el 35. En ese punto se juntaban la media maratón y la maratón. El problema es que nos juntamos con la parte lenta de la media maratón y había que ir pidiendo paso continuamente porque nosotros íbamos más rápido. En eso las liebres se portaron de maravilla porque iban gritando y pidiendo paso, pero claro, el ancho de la calle no se puede cambiar e íbamos apretados. Tanto que tropecé con el mismo chico dos veces así que, en el 40 decidí irme. De ahí hasta el final fue una locura porque no paraba de pensar en que algo iba a pasar y que iba a tirar por la borda todo el trabajo realizado hasta el momento. Finalmente no pasó nada, y cansado, pero contento crucé la meta en 3h:57:24. Un minuto después cruzaron la meta la liebres, así que esos dos kilómetros dieron para mucho.


Creo que la carrera fue prácticamente perfecta y el plan seguido, pese a los pequeños problemas, me preparó a la perfección para el ritmo que quería seguir. Otras cosas ayudaron mucho, como la temperatura, las liebres y un circuito a una vuelta son cosas que también ayudan muchísimo.



Con esto acaba la crónica de mi cuarta maratón, dos días antes de mi próxima carrera, en este caso una media maratón y donde terminaré la primera semana de plan para mi próxima maratón, que será Sevilla si todo va como debe ir...