09 octubre 2010

Kilian Jornet, una fuerza de la naturaleza

Artículo original en Marca

El atleta catalán bate el récord del mundo de ascenso y descenso del kilimanjaro · sube y baja al techo de áfrica en 7 horas y 14 minutos


Si Kilian Jornet se hubiera dedicado a un deporte olímpico o a una disciplina con mayor repercusión en los medios de comunicación, probablemente sería una leyenda. Un personaje de esos que no podría pisar la calle. Kilian Jornet, nacido en Lleida hace 23 años, es a las carreras de montaña lo que Maradona al fútbol o Michael Jordan al baloncesto. Su última proeza, después de ser campeón del mundo de carreras de montaña, de esquí de travesía, de ganar todo lo ganable y de batir todos los récords batibles, ha sido subir y bajar del Kilimanjaro (5.891 metros) en 7 horas y 15 minutos.

La gesta no aparecerá en los libros de historia del deporte porque está lejos de cualquier homologación u organismo oficial, pero quienes estuvieron con Kilian el pasado 28 de septiembre contarán a sus nietos que presenciaron un hecho casi sobrenatural, ejecutado por un chaval que es una fuerza de la naturaleza.

Subir corriendo al techo de África, superar los problemas de la altitud, salvar más de 4.000 metros de desnivel y hacer otro tanto bajando en poco más de siete horas sólo está al alcance de los elegidos. Como referencia basta añadir que el anterior récord estaba fijado en 8 horas y 27 minutos, a cargo del tanzano Simón Mtuy. Kilian lo pulverizó en más de una hora. Simón Mtuy, consciente de que su récord conseguido hace cinco años no tenía ningún futuro si lo atacaba el catalán, se prestó a guiar a Kilian por la montaña. Durante el periodo de aclimatación y durante la propia carrera el tanzano ha sido una sombra y un punto de apoyo.

Para el ascenso, Kilian eligió la ruta Umbwe, de 41 kilómetros de longitud. En la subida empleó 5 horas 23 minutos. Apenas permaneció un rato en la cumbre. Lo justo para avituallarse y respirar. Diez minutos después de hacer cima en el Kilimanjaro, bajó a la carrera cubriendo la distancia en 1 hora y 50 minutos, menos de lo que tarda un atleta de élite en completar un maratón urbano.

El proyecto ‘kilian quest’
La marca Salomon, líder en el sector de los deportes al aire libre, lleva tiempo apostando por Kilian Jornet y no ha querido desaprovechar el tirón del atleta entre los miles de practicantes de una disciplina en auge como las carreras de montaña. Por eso ha diseñado un proyecto a su medida, llamado Kilian Quest, que le va a llevar por todo el mundo atesorando récords y victorias.

Aparte de ganar y pulverizar el tiempo en el prestigioso Ultra Trail del Mont Blanc —166 kms. en 21 horas y 33 minutos— las gestas del catalán se convierten también en retos contra sí mismo. El último fue cruzar los Pirineos de punta a punta en sólo una semana, desde Hondarribia al Cabo de Creus. En total, 830 kilómetros con 40.000 metros de desnivel positivo.

Todo se resumió en una rutina demoledora de comer, dormir y correr. Correr entre 10 y 13 horas diarias, almorzar sobre la marcha, cenar al final del día y descansar por la noche. Un sufrimiento para él y para toda la familia que le fue acompañando durante la travesía. Su madre, Núria, corría con él los últimos kilómetros. Finalizado el reto, la mismísima Paula Radcliffe, plusmarquista mundial de maratón y residente en Font Romeu, donde vive Kilian, se rindió a sus pies.

Para el recuerdo queda también la travesía de la isla de Córcega por el famoso sendero GR-20, un clásico que los montañeros más avezados tardan una semana en cubrir y que Kilian completó en 33 horas pese a sus 200 kilómetros de recorrido técnico y complicado. En Córcega, el catalán bajó cuatro horas el récord anterior.

Si asombrosa fue esa travesía, estratosféricos fueron los 265 kilómetros del Tahoe Trim Rial, una ruta que une California y Nevada y que Kilian recorrió en poco más de 38 horas. Esta vez, el récord cayó con una diferencia de ocho horas sobre la marca establecida.

Dónde está el techo de este atleta y esquiador de sólo 23 años nadie lo sabe. Si su cuerpo pagará más adelante semejante desgaste es un misterio. Ahora, sólo se puede disfrutar de Kilian.

Artículo original en Marca